La Navidad de Praga tiene una de las imágenes más potentes cada año por estas fechas. La de un farolero vestido con una capa roja y un uniforme de principios de siglo que enciende manualmente las farolas de gas del famoso Puente de Carlos, el más importante de la ciudad checa.
Es uno de los eventos que cada año congrega a más personas, por lo que deberás llegar con tiempo y tener algo de paciencia, hay algún truco para verlo con algo de menos gente.
Del 30 de noviembre al 23 de diciembre de 2026 el farolero de Praga comenzará a encender a diario durante 24 días las 46 farolas del puente a partir de las 16:15, hora en que comienza a anochecer en Praga en diciembre. El proceso de encendido dura aproximadamente unos 40 minutos y es uno de los eventos de la Navidad de Praga que más personas congrega cada año, por lo que es recomendable llegar con tiempo para verlo.
El recorrido es siempre el mismo durante los 24 días en que encienden las farolas. Todo empieza alrededor de las 16:15 en la plaza Křížovnické náměstí, situada frente a la iglesia de San Francisco de Asís y junto al puente de Carlos. Sobre aquella hora aparecen en días alternos Jan Žákovec y Jan Tater, los dos encargados de encender en días alternos las 46 farolas del puente en un proceso que dura unos 40 minutos. Jan Žákovec es el responsable del interesante Museo del Gas de Praga y destaca por su gran altura. Antes de comenzar el ritual, suelen estar por la plaza charlando con la gente y haciéndose fotografías con quién se lo pide.
Sobre las 16:15 el farolero de turno pone rumbo hacia el Puente de Carlos, el más icónico de Praga. Primero enciende las farolas del lado derecho (mirando en dirección a Mála Strana y dejando atrás la Ciudad Vieja) y posteriormente procede a dar la vuelta antes de que acabe el puente para encender las de la izquierda, y las de la plaza Křížovnické náměstí, ya de vuelta en el punto inicial y final del recorrido.
Para encenderlas utiliza una vara de bambú de unos 2,3 metros, con un mecanismo o gancho en el extremo que permite accionar la llave de la farola y encender el gas. Así, el gancho no enciende directamente la llama. Su función es accionar el mecanismo de la propia farola que permite la entrada de suministro de gas hacia el quemador. Al mismo tiempo, activa el mecanismo de encendido, descrito como similar a un antiguo pedernal o chispero.
Después de unos segundos, la mezcla de gas y aire alcanza las condiciones adecuadas y se produce el encendido de la farola.
A veces sucede que las farolas no se encienden a la primera, ya que la mezcla puede dispersarse; entonces el ciclo de encendido vuelve a intentarse aproximadamente un minuto después.
Los dos faroleros llevan un traje idéntico e histórico del siglo XIX cuando en Praga existían cerca de 140 faroleros que encendían las luces de la ciudad. En 1940, se calcula que más de 9.000 lámparas de gas iluminaban las calles y plazas de Praga. El traje está compuesto por una gorra oscura con visera, una pequeña capa roja y un traje de lana con botones de latón.
Durante el recorrido, el farolero no habla y lo cierto que es tiene bastante paciencia con toda la gente que se agolpa a su alrededor para hacerle fotos. Puedes esperarle en cada farola o bien ponerte justo detrás de él cuando va de una a otra para hacerle buenas fotos y vídeos. Cuando enciende las primeras farolas es cuando normalmente se agolpa más gente (a veces demasiada); así que un truco para verlo con menos aglomeraciones es esperar a ver cómo enciende las últimas farolas de vuelta.
Como el proceso dura unos 40 minutos, tienes bastante tiempo para hacerle fotos, así que no te agobies si en las primeras farolas hay mucha gente. Tienes tiempo de sobra para hacerle bastantes fotos hasta que acabe de encender las 46 farolas. Las últimas farolas que enciende son las de la plaza Křížovnické náměstí.
Las primera lámparas de gas comenzaron a instalarse en Praga en 1847. Se calcula que en 1940 existían en la ciudad cerca de 9.000 farolas de gas y unos 140 faroleros encargados de encenderlas. Con la electrificación, se fueron reemplazando gradualmente por iluminación eléctrica. Las últimas grandes instalaciones históricas fueron transformadas a electricidad en 1985.
En 2002, el Ayuntamiento de Praga decidió volver a instalar en algunos puntos del centro histórico las lámparas de gas originales, uno de ellos el icónico Puente de Carlos, lo que lo convierte en el único puente del mundo iluminado a hoy día con este tipo de lámparas. Durante el año, se accionan de forma automática y sólo puedes ver el encencido manual durante el Adviento.
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